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junio 2005
En Busca de un Lenguaje Universal: Entrevista
con Rolando Klein
Entrevista realizada por Amalia Cordova, Latin American program
specialist, NMAI
AC: ¿Podrías decirnos tu nombre completo
y de dónde eres?
RK: Me llamo Rolando Klein y nací en Santiago de
Chile. En 1968 vine a los Estados Unidos, me casé con una
estadounidense, me hice ciudadano y me quedé acá.
Tengo una familia grande que creció acá y me volví
americano-bueno, siempre fuí americano (ríe). En
sudamérica, consideramos que somos americanos. Pero bueno,
el caso es que ahora soy ciudadano de los Estados Unidos.
AC: ¿Y viniste a Estados Unidos a estudiar cine?
RK: Sí. Yo había estudiado ingeniería
en Chile. Tal vez ha cambiado ahora, pero en esa época
si ibas a la univeridad en Chile tenías tres opciones:
medicina, ingeniería o derecho. Yo como tenía facilidad
para las matemáticas me hice ingeniero. Pero el cine había
sido siempre mi pasión. De pequeño había
hecho películas de 8mm con la camarita de mi padre y eso
siempre se quedó conmigo. Y luego me enteré un día
que en Estados Unidos estaban enseñando cine a nivel universitario.
Así que me lanzé, vine acá, matriculé
en UCLA y me quedé.
AC: ¿Cómo te pareció la forma en
que se enseñaba cine aquí en relación a la
historia indígena de los Estados Unidos?
RK: No había ninguna conexión. Yo vine en
el '68 y por esa época había mucha gente buena en
UCLA. Coppola pasó por ahí justo antes que yo, y
Lucas estuvo en USC. Pero la forma en que se enseñaba cine
era en verdad más bien mediocre. Yo sentía que la
mayoría de los profesores eran cineastas frustrados que
habían fracasado en la industria y por eso enseñaban.
En fín, no pensaba que estuviera aprendiendo mucho, pero
el ambiente era bueno. Vimos mucho cine, nos conectamos con gente
que tenía los mismos intereses. Con unos amigos hicimos
una película de bajo presupuesto en 35mm en blanco y negro.
Lo hicimos por amor al arte. Fué así que aprendí
a hacer cine, mas que en la universidad. Y volviendo a tu pregunta
acerca de la conexión entre eso y la cultura indígena
acá, pues no existía. Creo que no existía
ninguna conexión.
AC: ¿Y como decidiste tú establecer esa
conexión?
RK: Sólo después de haber hecho algo uno
puede preguntarse que lo llevó a hacerlo, pero cuando la
está haciendo uno no sabe.
AC: Tú hiciste una película filmada en una
comunidad indígena y hablada en el idioma indígena
en una época en que eso no era algo que las escuelas de
cine fomentaban. Cuando saliste de la escuela y decidiste hacer
esto y me parece facinante cómo lograste sacarlo
adelante porque fue un tarea grande, ¿no es cierto?
¿cómo lo lograste?
RK: Ser medio inocente ayuda, no saber en lo que te estás
metiendo. Porque sí fué un proyecto muy grande,
y cuando uno está en la mitad del proceso no sabes lo que
vas a enfrentar
AC: ¿Y porque escogiste México?
RK: Bueno, primero me interesaron los Mayas. En parte
porque habiendo estudiado ingeniería, siempre me habían
interesado los números, las matemáticas, y esta
era una cultura que parecía no haber tenido contacto con
ningún otra cultura en el mundo sin embargo era tan avanzada
en astronomía, en números y matématicas.
Me llamaba mucho la atención cómo se había
dado esto. Además, por esa época, en los años
sesenta, estaba emergiendo una especie de ciencia folklórica.
Se pensaba incluso que los Mayas provenían de la Atlántida.
¿Te acuedas? Bueno, tal vez tu no te acuerdas, pero lo
has escuchado; y toda esa curiosidad me llevó a investigar
más y más sobre los Mayas. Y además yo quería
hacer una película que no fuera Hollywoodense. Lo que quería
realmente era volver a mis raíces, o sea, a latinoamérica.
Y quería que en mi película los actores no fueran
conocidos. Es difícil empaparme en una historia sin tomar
cierta distancia y ver a los actores en la pantalla como gente
de verdad y no como celebridades; para mi era muy difícil
dar ese salto. Entonces pensé que sería mucho mas
fácil para el público si no había una relación
previa con los actores, que la película sería así
mas creible.
Ahora pienso que tal vez un film que me afectó en este
sentido fué una película rusa que había visto
en Francia hacía mucho, mucho tiempo. Creo que se llamaba
Caballos Blancos de Fuego, fue rodada en Rusia con los
mismos campesinos como actores. Recuerdo la impresión que
me causó lo real que se sentían los personajes en
la pantalla. Creo que esa fue una de las semillas que me inspiraron
a embarcarme en esta historia. También estaba el Cinema
Novo en Brasil, Nelson Pereira dos Santos
entre otras influencias.
AC: ¿Entonces tu creías que se podía
hacer?
RK: Sí. Primero no sabía si se iba a poder
pero sabía que había que intentarlo. Después
fuí a México a hacer investigación y quedé
convencido de que sí se podía. Allí fuí
a las iglesias y ví a la gente, sobre todo a las mujeres.
Ví como se relacionaban entre ellas y sobre todo como rezaban
con entrega y sin una conciencia de sí mismas que las cohibiera.
Entonces pensé que aunque esta gente parecía ser
muy tímida, eran en verdad actores naturales. Y podía
reconocer su facilidad para la actuación en la convicción
y veracidad que demostraban al rezar y al comunicarse con seres
espirituales.
AC: Y en una de tus entrevistas dijiste que las comunidades
con las que trabajaste no habían tenido experiencias previas
con el cine.
RK: Es cierto. Esto fue a comienzo de los '70. Tenejapa,
el pueblo en el que decidí rodar aún no tenía
electricidad. O sea que no había televisión y la
mayoría de los que vivían ahí nunca habían
visto una película. Aunque vivían a solo treinta
millas de la ciudad, San Cristóbal de las Casas, en Chiapas,
donde sí había un teatro. Pero no tenían
idea de cómo se iban a ver en una pantalla, eso me ayudó.


Colaboración Intrépida
AC: Me interesa mucho el proceso de negociación
que tienes que haber desarrollado preparando al equipo técnico
para filmar en la comunidad, y a la comunidad para recibir al
equipo técnico.
RK: Tienes razón, esos fueron dos retos que encontramos.
Y tuve suerte en ambos casos. Con respecto a la comunidad, me
hice amigo del presidente del pueblo quien terminó siendo
un actor en el film haciendo un papel principal. Era un hombre
joven, muy inteligente, que entendía lo que yo estaba tratando
de hacer, y que contaba en ese momento con el respeto de la comunidad.
El fué mi mano derecha, y me ayudó a reclutar a
los demás actores.
AC: ¿Tú dirías entonces que el proceso
fué una colaboración con un miembro de la comunidad?
RK: Definitivamente. Bueno, tenía que ser una colaboración
con toda la comunidad, de lo contrario habría sido imposible.
AC: Me imagino que le dedicaste mucho tiempo a hablar
con la gente.
RK: Sí. Yo en esa época estaba ya casado
y tenía tres hijos y me llevé a toda la familia
vivir a México. La sola preparación, antes de empezar
a filmar, tomó como un año y medio.
AC: ¿Y te los llavaste allá solo para hacer
la película?
RK: Sí, (ríe) fué toda una aventura.
Te digo que yo era medio inocente. No sabía en lo que me
estaba metiendo. Pero todo funcionó. Todo salió
bien.
AC: Suena como que tu familia te apoyó completamente.
RK: Sí, me apoyaron, porque el cine es una profesión
muy egoísta. Para poder hacer una película seria
hay que echar todo por la borda. Es algo que te consume totalmente.
Así que la familia sufrió en la medida en que tuve
que dejar de pensar en ella. Pero me apoyaron, claro; y para ellos
también fue una aventura.
AC: ¿Y eso duró dos años?
RK: Todo el proceso tomó dos, casi tres años.
Pero yo estuve primero un año y medio en México
antes de traer al equipo técnico de la capital.
Al principio yo quería hacer una película más
íntima. No quería estorbar la vida del pueblo con
un enorme equipo. Yo trabajé en Hollywood como asistente
de director por varios años, y sabía cuán
invasiva es un rodaje, con luces y cámaras. El equipo siempre
termina invadiendo el pueblo, y no quería hacer eso.Mi
idea era trabajar con un equipo de siete, ocho personas. Tampoco
quería afectar al presupuesto con imposiciones de tiempos.
Sabía que el rimo de una comunidad no tenía nada
que ver con el ritmo de las películas de Hollywood. Así
que estaba intentando hacer algo más íntimo, donde
el tiempo no fuera un factor determinante.
Pero como yo quería filmar en 35mm para darle un pulido
profesional, el estudio Churubusco con el que estaba trabajando
en México, por reglas del sindicato, me exigía contratar
un equipo inmenso, como de 55 personas. Así que negociamos
y logré reducir el número a 22. Pero era todavía
mucha gente a la que había que pagarle por hora, costaba
demasiado dinero para una película como ésta que
no tenía ninguna posibilidad, en verdad, de dar ganancias.
Así que fue difícil. Organizamos un horario de ocho
semanas para fotografía principal y cuatro más para
la segunda unidad. Trabajamos bajo mucha presión para lograr
hacerlo todo en tan poco tiempo.
AC: Y antes del rodaje tu también habías
escrito toda la historia.
RK: Sí, ya había investigado la historia.
Yo tenía la idea de hacer una historía sobre una
sequía y una ceremonia de la lluvia. Investigué
el tema y la escribí en español. Investigué
la comunidad donde quería filmar. Escogí una población
por su aspecto y el terreno en el que estaba localizada y contacté
a la gente.
Nos pusimos de acuerdo y entonces hice traducir el guión
al idioma Tzeltal, su dialecto. Luego invitamos a la gente a ensayos,
empezamos a hacer el casting, y a medida que fuimos definiendo
los papeles, ellos me ayudaron a cambiar el diálogo para
que fuera mas fiel a sus costumbres y sus creencias, de manera
que ellos creyeran en lo que decían.
AC: Yo creo que eso es importante, que los actores se
sientan cómodos ¿no? Quieres que la comunidad con
la que está trabajando, que estás reflejando, se
sienta cómoda con la forma en que están siendo retratada.
RK: Sí, y para que sea verosímil ellos se
la tienen que creer.
AC: Y cuando terminaste la película cómo
fue la reacción? ¿Cuál fue la respuesta de
la comunidad?
RK: Para ellos era como una película casera...
Les costaba trabajo separarse de la historia cuando la veían
porque se estaban viendo a sí mismos en la pantalla. Entonces
lo que hacían era reírse cada vez que aparecía
alguien en la película, y así. Haz de cuenta que
estás una fiesta de cumpleaños y muestras un video
casero en el que aparecen los que están ahí en la
fiesta; era algo así.
AC: ¿Se interesó alguien en la comunidad
en seguir trabajando en el campo del cine?
RK: No, todos siguieron con su vida. Fue como un huracán
que pasó, por que al fín terminó siendo muy
invasivo. Fué un conflicto para mí porque yo respetaba
mucho su cultura y quería mostrarlos de una manera digna,
y lo último que quería era molestarlos. Pero al
fín fué una intrusión en la vida de ellos.
Los que trabajaron en la película, por ejemplo, no pudieron
sembrar ese año. Dejaron de ir a fiestas a las que nunca
en su vida habían faltado. Fué difícil y
yo en verdad no me sentí muy bien. Pero ya habiendo terminado
me pareció que había valido la pena el esfuerzo.
De todos modos la globalización estaba acabando con su
cultura y nosotros no éramos más que una gotita
en el proceso.
AC: No sé si has visto algo del trabajo que está
saliendo de las comunidades indígenas de Chiapas?
RK: No, pero me interesa mucho.
AC: De hecho hay varios realizadores Tzeltales.
RK: ¿Tienen cosas de ellos también, verdad,
de los Tzeltales? Yo sé que Chamula ha filmado mucho. ¿Que
tal? Cineastas Tzeltales. Que maravilla...
AC: Sí, sería muy interesante que vieras
sus films y que ellos vieran la tuya. Deberíamos hacer
un festival Tzaltal un día.
RK: Que buena idea! (ríe)


En Busca de un Lenguaje Universal
AC: ¿Cuando se estrenó Chac?
RK: Chac se rodó a principios del '74. Después
me traje el material a Estados Unidos dónde se editó,
y se estrenó en un festival en Los Angeles, Film Mix, en
el '75. Exactamente hace treinta años.
AC: Que interesante. ¿Y cómo respondió
el público?
RK: Muy bien, la película fue la consentida de
los festivales. Era distinta, fuera de lo común, y tu sabes
que los festivales siempre están buscando películas
así. Entonces hizo todo el circuito, se mostró por
todas partes. Primero yo la acompañé a algunos de
los festivales, pero desués caí en cuenta de que
eso no era lo mío. Yo quería hacer una película,
y después soltarla. Y yo iba a seguir haciendo otras cosas.
Así que fuí a promoverla a dos o tres festivales
y no aguanté más. Luego la película agarró
su propia vida.
AC: ¿Y tu tenías planeado hacer otro film
después de éste?
RK: Claro, yo pensaba hacer más películas.
Creo que mi error fue volver a Hollywood. Porque, como tu sabes,
este film no ganó dinero. Fué muy difícil.
Fué bien recibido pero no podía conseguir un distribuidor.
Nadie quería tocarlo. Y decían cosas ridículas,
como que debía doblarlo. No se podía hacer una película
en un dialecto, nunca se había visto una película
en este dialecto. ¿Y a que tipo de audiencia podíamos
aspirar? Todo el mundo iba a tener que leer los subtítulos.
AC: ¿Porque la película es toda en Tzeltal?
RK: En realidad es en tres dialectos.
AC: Ah, tres dialectos.
RK: Sí, podemos hablar de eso también. Básicamente
Tzeltal es el lenguaje principal. Los comuneros de Telehapa hablan
Tzeltal así que la mayoría del película es
en ese idioma. O sea que inclusive en México había
que mostrarla con subtítulos. Y en México, por ejemplo,
están acostumbrados a que estén dobladas las películas,
no a tener que leer subtítulos. Entonces la gente estaba
diciendo que había que doblarla, pero yo decía "¿Cómo
vas a mostrar a esta gente hablado una lengua extraña?
Era una locura.
En verdad, yo originalmente quería filmar en blanco y
negro, y la gente me decía "No, no puedes hacer eso
por razones de distribución." Quería que la
película tuviera el aura atemporal de un clásico.
Esa era mi visión original.
AC: Un poco como Dead Man.
RK: Algo así. Como un Nanook of the North
(risas). Quería que al verla no fuera claro dónde
o cuando ocurría, y que luego, tirando una pista por acá
y allá, de repente cayera uno en cuenta, que "Oh!
Esto está sucediendo en el siglo veinte. Originalmente,
también quería grabar en el formato antiguo de.
1:33 a 1, como una película de los años veinte.
Pero al final transé en eso y terminé haciéndolo
así, 1:66 a 1.
AC: Siento que Chac fue una película muy
adelantada para el momento en que fue hecha. Porque hay gente
hablando en distintos idiomas
¿Cómo lograste
que fluyera todo durante el rodaje, para asegurarte de que todos
se entendieran? ¿Contrataste intérpretes? ¿El
equipo técnico hablaba español
RK: Sí, hablaban español.
AC: ¿Y los actores hablaban Tzeltal?
RK: Sí. Primeramente tenía a mi mano derecha,
Alonzo Mendez Ton, el presidente de la comunidad que hace el papel
de Cacique en la película. El era bilingüe y hablaba
español perfecto. Yo por supuesto no hablaba nada de tzeltal
y él me traducía en todo momento. Y el diálogo
en la película, el guión mismo, fue traducido y
revisado tantas veces que yo me lo sabía. Reconocía
las palabras y sabía de que estaban hablando, por lo menos
las palabras que se usaron en el film.
Y el otro actor principal, el que hizo el papel del Adivino,
venía de Yucatán y hablaba lo que llaman hoy en
día maya. Y el maya de Yucatán tiene las mismas
raíces que el maya que se habla en Chiapas. Pero entre
ellos no se entedían. Había palabras iguales, como
ik, que quiere decir sol, pero entre ellos no se entendían.
Y lo interesante, lo más facinante para mí, es
que había un tercer grupo: los Lacandones, que eran de
la selvav Lacandona. Si miras en un mapa, ves que la selva queda
sólo a ochenta kilómetros de Tenejapa, pero la gente
de ahí nunca había estado en la selva. Ellos estaban
en los cerros y los otros en la selva y nunca se habían
cruzado.
Los Lacandones hablaban un idioma que ellos llamaban caribe.
Y lo increíble era que ellos y el Adivino de Yucatán
se entendían! No era el mismo idioma pero era suficientemente
parecido para que se entendieran. Y estos grupos estaban separados
por una distancia enorme! Así que hay tres lenguas que
se entretejen en el film, y obviamente eso no se ve reflejado
en los subtítulos.
AC: Entonces durante la investigación y el rodaje
trabajaste en español.
RK: Sí, con el equipo técnico y a través
de intérpretes con la gente del pueblo y los actores.
AC: ¿Y luego cómo editas algo en un idioma
que no entiendes?
RK: Lo pude hacer porque filmamos de una manera muy clásica;
no fue prender las cámaras a ver que pasa. Se filmó
como película antigua porque quería que se viera
así. Esa forma de filmar le exige mucho a los actores porque
tienen que repetir las mismas linea muchas veces para distintas
tomas. En una misma escena, ya sabes, puedes hacer un primer plano
de uno de los personajes, un primer plano del otro, un plano medio
de los dos
Y cada vez tienen que decir sus líneas
exactamente igual para que funcione editando al estilo clásico.
Y tienen que moverse igual, cosa que cuando cortas de una toma
de lejos a una más de cerca, la cara tiene que seguir igual,
mirando en la misma dirección, el movimiento de las manos
tiene que ser igual, y así se puede cortar con precisión.
Pero eso fué muy difícil para los actores, porque
es muy monótono. Hay que repetir lo mismo muchas veces
como si fuera una obra de teatro.
AC: ¿Entonces tu sabías que lo que decía
en tu guión era lo que ellos estaban diciendo en su idioma?
Estoy tratando de imaginarte editando eso
RK: Pues ya cuando llegamos a la edición yo me
sabía el guión entero de memoria, como si fuera
un poema.
AC: Entonces cuando finalmente llegaste a la traducción,
¿lo hiciste tu mismo?
RK: La traducción al español la hice yo
mismo. Un amigo me ayudó a hacer el subtitulado al inglés,
porque mi inglés no era perfecto. Y luego una profesora
de francés que conocía en Los Angeles me hizo la
versión en francés.


Conectado con el Cine
AC: ¿Entonces los obstáculos y las dificultades
que encontraste buscando distribución te hicieron abandonar
la idea de hacer otro proyecto?
RK: Sí, sí. Lo que pasó es que como
no conseguía que nadie se interesara tuve que hacer la
distribución yo mismo. Conseguí a un muchacho de
UCLA que estaba empezando a hacer distribución y él
decidió que quería mover esta película; así
que le vendí los derechos de distribuición ten teatros
y nos fuimos juntos, de pueblo en pueblo, como un circo.
Creo que empezamos en Eugene, Oregon. El tipo era dueño
de un teatro en La Jolla, California. Se llamaba El Unicornio.
El dijo "el teatro es mío y y yo muestro ahí
lo que quiera," entonces puso la película como por
tres semanas y le fue bien. Eso le dió un poco de credibilidad
al filme y así pude mostrarla en otro pueblo, y en otro,
y en otro. Así estuvimos por todo el país como un
año.
Al mismo tiempo yo tenia otro proyecto que estaba tratando de
echar a andar. Había varias personas en ciudad de México
que respataban mucho la película y que querían ayudarme
a financiar otra. Pero en México en esa época la
industria cinematográfica la controlaba el gobierno, y
cuando hubo cambio de gobierno me quedé sin contactos.
Yo tenía cuatro hijos, y me sentía muy presionado,
y siempre podía volver a la ingeniería. Así
que me metí a hacer eso, y dejé de hacer cine por
veinte años.
AC: Al mismo tiempo que la tuya, en Chile, en México,
se estaban haciendo otras películas etnográficas.
¿Cómo te ves en relación a otros realizadores
de tu generación en el cine latinoaméricano? ¿Sientes
una afinidad con ellos, una inspiración común?
RK: Bueno en esa época
AC: En Chile se estaba filmando A la Sombra del Sol
al mismo tiempo
RK: Y luego El Chacal de Nahueltoro
te acuerdas
de esa película? No había tanto en esa época.
Había unos cuantos directores en Chile, y claro, en México
también. Pero yo estuve muy aislado de todo ese proceso,
y como dejé el cine después me desconecté
por completo.
AC: Hoy en día hay un interés nuevo en los
trabajos de ese período, y en este campo en general. Es
un campo que ya se ha consolidado y su estudio se ha convertido
en una disciplina académica. Así que ha habido una
evolución, pero viéndolo ahora uno se imagina que
si debió ser muy difícil trabajar en esa época
estando tan aislado, sin tener con quién dialogar.
RK: Es que no había un movimiento. Apareció
por ejemplo El Topo [de Alejandro Jodorowsky], no se si
recuerdas ese film. Fué muy popular en esa época.
De hecho a alguna gente se le parecían El Topo y
Chac. No sé porqué, tal vez porque ambos
éramos chilenos. Pero en general los films que se veían
eran fenómenos aislados.
AC: La mayoría del cine en muchos países
latinoamericanos se ha dado porque la gente logra salir del país
y conseguir recursos afuera, en vez de adentro. Pero Chac
¿es una película mexicana? ¿estadounidense?
El director es chileno!
RK: (Risas). Lo sé.
AC: Es un esfuerzo unificado; tiene involucrados a muchos
pedacitos de América.
RK: Y es un tema universal, o al menos eso era yo que
yo quería, aunque era con indígenas americanos.
Es un mito y el mito es universal.
Mis raíces son europeas. ¡Mi apellido es Klein,
por Dios! Y nací en Chile y me siento muy chileno, y ahora
soy ciudadano estadounidense, pero mis padres son húngaros.
Y es interesante. Mucha gente me ha criticado diciendo ¿qué
hace un chileno metido en centroamérica? ¿Filmando
una película mexicana con acabado estilo Hollywood?
Pero hubo un grupo de indígenas en Seattle que mandó
una carta a un periódico- esto fué en los setentas-
diciendo que habían visto la película y que sentían
que Chac era una expresión indígena auténtica.
Eso me animó mucho, sentir que me estaba conectando con
la gente a la que había querido honrar. Y no eran Mayas,
eran indígenas del norte de Estados Unidos, así
que hay cierta universalidad en el film, y eso me da gusta escuchar.
AC: Que bueno. Y ahora cuando ves películas ¿encuentras
también algunas que se conectan con lo que estabas tratando
de hacer?
RK: ¿Películas de ahora? No, tengo que confesar
que estoy muy desconectado. Porque yo dejé de trabajar
en esto y volví solo hace cinco o seis años, tratando
de hacer cine etnográfico. Traté de volver a hacer
documentales pero descubrí que no podía vivir de
eso.
AC: Es muy difícil.
RK: Sí. (Ríe.) Es casi imposible y yo no
soy millonario así que tengo que trabajar. Y yo siempre
pensé que iba a volver al cine cuando mis hijos crecieran
y se asentara el polvo. Pero traté como por cuatro años,
trate con un par de proyecticos interesantes, documentales
AC: ¿En qué comunidades?
RK: Uno fué en Los Angeles. Te hablo del año
el año 2000 o 2001. Trabajé con un grupo de madres
adolecentes en el centro de Los Angeles. Hicimos una película
y recibimos fondos de PBS (tevisión estatal). Pero a no
ser que uno tenga una fortuna guardada, hay que pasar hambres,
y yo ya estoy muy viejo para eso. Traté por tres o cuatro
años, me dí por vencido y volví a la ingeniería.
Así que no estoy al tanto de los últimos avances
en el cine en estos días.
AC: ¿Y si tuvieras la misma ingenuidad y el mismo
impulso de cuando partiste a hacer Chac, que película
harías hoy?
RK: Creo que haría algo de comentario social. Creo
que hay tantos problemas en el mundo que necesitamos voces, necisitamos
que la gente grite ¡¿que está pasando acá?!
Sabes, esta globalización, aunque inevitable, está
acabando con todo lo civilizado de muchas maneras. Esta corporatocracia-no
sé cómo ni llamarla- esta idea de que enormes seres
corporativos con desproporcionado poder financiero han secuestrado
a la democracia mientras las personas permanecen en un estado
de estupor. Necesitamos voces independientes y películas
de verdad. Me parece que no hay tiempo para estar escapándose
en ficciones. Yo siento una necesidad urgente de hacer películas
de verdad, de cualquier tema.
AC: Pues, muchas gracias.
RK: Gracias a tí.

Créditos
Fotográficos: Rolando Klein - gentileza
del realizador
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